La Patrulla Elcano

El 5 de abril de 1926, tres Breguet XIX, equipados con los nuevos motores Lorraine de 450 CV, despegaban del aeródromo de Cuatro Vientos con destino a las remotas islas Filipinas.
Los pilotaban los capitanes Martínez Esteve, Loriga y Eduardo González-Gallarza, que llevaban como mecánicos a Calvo, Pérez y Arozamena.
La patrulla se acogió al nombre glorioso de Elcano.

En la etapa El Cairo-Bagdad, el avión de Martínez Esteve, sufrió una avería en el motor y se vio obligado a aterrizar en el desierto, en el que permanecería cinco angustiosos días antes de ser descubierto y salvado el piloto por un avión de la RAF, que al día siguiente rescataría también a su mecánico, el cabo Calvo.

Loriga y Gallarza continuaron su vuelo y el 24 de abril llegaban al aeródromo de Bien Hoa, a 25 kilómetros de Raigón, después de haber mantenido un magnifico promedio de 1.162, 5 kilómetros por jornada de vuelo y cerca de 700 kilómetros por día de calendario, sobre un recorrido muy cercano a los 14.000.

El corto tramo Saigon-Vink-Hanio-Macao, de sólo 2.100 kilómetros, fue el que mas amargura ocasionó a los expedicionarios, que sufrieron una serie de averías producidas por una nube de mosquitos. Otros incidentes retrasaron su marcha, sobresaliendo el que el día 1 de mayo sufrió Loriga, obligado a tomar tierra en Tien Pack, en la costa meridional de China, donde su avión quedó averiado. Como se acercaba la estación de los monzones y era preciso continuar inmediatamente, no esperaron la llegada del motor de repuesto que se necesitaba para poner nuevamente en vuelo el avión de Loriga y decidieron seguir a Filipinas en un solo avión, en el que volarían los dos capitanes, dejando a sus mecánicos en tierra.

Gallarza, llevando a Loriga como observador, voló el día 11 desde Macao a Aparri, en la isla de Luzón, y de allí continuó Manila, donde aterrizó el día 13 en medio de una multitud que los aclamaba.

El avión había realizado el vuelo en 18 etapas y 16 jornadas, a lo largo de 39 días, cubriendo en 106 horas y 15 minutos de vuelo los 17.000 kilómetros de recorrido.

    Ver artículo completo de Jesús Salas Larrazábal (IHCEA)