Visita a Melilla


A pié de avión nos recibió un Comandante del E.M. encargado de acompañarnos y colaborar con Juan Castaño en todos los desplazamientos del autobús, igualmente facilitado por la Comandancia General de Melilla.
Aprovechamos la mañana pera visitar algunos edificios del modernismo melillense, obra de Enrique Nieto y Nieto (discípulo de Gaudí y arquitecto municipal a muy temprana edad).

   

  

Durante el recorrido, posamos en la Plaza de la Aviación Española junto al Monumento en su honor (una hélice de Aviocar con placa de Bronce).

Por la tarde, estábamos citados en el Salón de Actos de la Junta de la Ciudad Autónoma, donde quiso darnos la Bienvenida el Presidente D. Juan José Imbroda Ortiz.

El Presidente recibió la metopa de nuestra Asociación y nos acompañó a tomar un vino en el Club Náutico, donde cenamos a base de moluscos y langostinos de la Mar Chica, pinchos melillenses, dulces morunos etc.

  

"Y así amaneció y atardeció el Día primero"…

El segundo día, con el cielo despejado y viento de poniente, iba a ser muy completo así que hacia las nueve estábamos, con nuestro autobús, en la puerta del Cementerio de la Purísima Concepción, "el cementerio de los héroes". Nos recibió el Cnel Jefe del Servicio histórico militar de Melilla, que nos facilitó un dossier con abundante información sobre los aviadores caídos en las campañas aéreas, y la impagable guía de un experto del servicio.

  

Con él fuimos recorriendo todos los sectores del Camposanto y los monumentos más característicos en Sepulturas, Parcelas asignadas y Panteones especiales. Como es natural dedicamos una atención especial al Panteón de Aviación, inaugurado en 1932, donde reposan los restos de 67 aviadores caídos en las diferentes campañas.

  

La siguiente visita fue a la Base Alfonso XIII, acuartelamiento del Regimiento de Artillería mixta nº32 y Grupo de Regulares de Melilla nº52, con sus correspondientes Salas Históricas que eran nuestro objetivo.

  

  

En la Sala Histórica de Regulares, nos hicimos la "foto de familia" (y nunca mejor dicho, ya que pudimos contemplar el retrato del Coronel Castaño, padre de nuestro Vocal organizador).

Después visitamos la Comandancia General de Melilla, donde fuimos recibidos por el titular, General de División de Infantería, D. Álvaro de la Peña Cuesta, que nos dirigió unas palabras en el Salón de Actos y nos acompañó en una rápida visita a su Sala de Mando y la de Comandantes Generales anteriores.

  

Y no podía faltar la "foto de familia".

Continuamos con una visita a Melilla la Vieja. Con el guia enviado por Turismo, fuimos subiendo las rampas y escalones que dan acceso a los baluartes y murallas de la ciudad antigua, conocida popularmente como "el pueblo".

  

  

La comida fue celebrada en el Restaurante La Muralla, magnífico lugar que abrió exclusivamente para nosotros (gestión que hay que agradecer a Juan, amigo de la Infancia del propietario, que se volcó en atenciones afectuosas y gastronómicas).

  

Después de la comida teniamos la tarde libre y la aprovechamos para visitar las recomendadas y celebres Cuevas, el Museo de Las Peñuelas y el Museo etnográfico. Y terminamos nuestro acelerado periplo disfrutando del tipismo local, más allá de la plaza de España, degustando los pinchitos de Casa Sadia y el marisco de La Gaviota.

  

"Y así amaneció y atardeció el Día segundo"…

Lo previsto para este último día era la Ruta de los Templos que incluía el cristiano, musulmán, judío e hindú. Como ya habíamos visto varias Iglesias nos saltamos el primero y fuimos directamente a una Mezquita.

 

Después a una Sinagoga.

 

Y finalmente, visitamos un Templo Hindú.

 

Al terminar la visita a los templos, nos dispersamos por el centro de la ciudad para realizar las últimas compras y rendir el último tributo a la gastronomía melillense, hasta la hora de concentrarnos en el Hotel para el regreso a Madrid.